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Reportaje de una madre que intentó 100 veces embarazarse y por cada intento dibujo una obra de arte.

Carmen Martínez Jover odiaba el día de las madres. Cada letrero, globo, rosa o tarjeta de felicitación le recordaba que ella no tenía el bebé que tanto deseaba. En su casa, el comedor con dos sillas que compartía junto a su esposo le recordaba -lo que ella consideraba -su desventura.

"Siempre eran dos sillas, en aquel entonces mi esposo y yo, pero yo quería otra silla. Quería una familia...aunque ahora veo una pareja como familia también", cuenta Carmen.

Así es como surge su amplia colección de pinturas. En ocho años pintó 100 cuadros con sillas, cada uno representaba el deseo de tener un hijo, sus abortos, tratamientos de fertilidad o legrados.

"Que te hagan un legrado es horrible y más cuando deseas tanto ser madre. Saber que no llegó, que no creció, que si venían dos, que uno es el famoso gemelo invisible que va desapareciendo y que el otro tampoco se logró...duele", recuerda Carmen.

El primero cuadro lo terminó en 1992, se trata de un comedor con dos sillas, que representa a Carmen y su esposo sentados esperando a que llegue un bebé.

La compilación de Carmen representa sus tratamientos, sentimientos, deseos. Uno de los cuadros más distintivos para ella, tiene una silla llena de jeringas.

"Está el ultrasonido, están las pruebas de sangre, y te preguntas: ¿otro tratamiento?, ¿voy a poder hacer otro? Cuando yo pinté ese cuadro, siempre lo veía fuera de foco porque lloraba", comenta.

Otro cuadro representa los celos que sentía hacia una señora del semáforo. Carmen aún recuerda el sentimiento que le provocaba verla a diario con tres niños.

"Yo decía, ¿por qué ella tiene tres y yo que le puedo dar todo a mi bebé no lo tengo? no se vale", narra.

La última silla llegó antes de adoptar a su hija Nicole. El cuadro se titula "Los tres" y ella lo resume como un sueño hecho realidad.

"El cuadro está lleno de colibríes, hadas y tres sillas que era como decir: por fin llegó mi sueño de fantasía, era un sueño hecho realidad", expresa.

Las pinturas inspiraron el libro "Quiero tener un hijo, cueste lo que cueste", el cual es una autobiografía en la que narra su camino hacia la adopción y la llegada de su hija.

Después de la llegada de Nicole, Carmen comenzó a pintar ángeles y elefantes. Actualmente escribe libros sobre fertilidad y los distintos tipos de familia; ambos se encuentran a la venta en su página de internet, además pinta retratos de personas con sillas y ofrece terapias y conferencias.

"Gracias a que me deprimí tanto, que perdí el sentido de la vida, ayudo a muchas personas a levantarse. Porque yo estuve ahí y se lo horrible que es", argumenta.

Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México existen 2.6 millones de casos de infertilidad, cada año se suman 180 mil casos más.

Para Carmen, los cuadros logran que otros se identifiquen con lo que ella vivió, pero sobre todo, ayudan a proyectar y acercarse a las personas.

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